cada día…

y cuando abro la ventana están las flores de siempre, asomándose por el balcón, esperando que tu sombra regrese a iluminarles el día…

Ojetos perdidos

Por veredas de sueño y habitaciones sordas tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos. Una cifra vigilante y sigilosa va por los arrabales llamándome y llamándome, pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta donde están tu nombre, tu calle y tu desvelo si la cifra se mezcla con las letras del sueño, si [...]