Néctar de hadas

absinth

Quisiera silenciar esas voces que me acosan cuando cae la noche. Quisiera decirles que mienten, que la oscuridad es sólo una capa de terciopelo que nos arropa y no la muerte lenta del día.

Las voces me persiguen, me acosan, me dicen que no volverás. Y yo las callo a gritos desde la ventana. Y te evoco, lobo, con tus colmillos fugaces. Clamo por tu aroma de asesino.

Ellas se equivocan, el calor nos secará a todos, moriremos de angustia antes que de sed. Y sin lágrimas para llorar nuestros pecados no nos queda más que arder en el infierno.

Dios tenía razón, nuestros padres mordieron la manzana prohibida y nosotros nos hemos dado un festín de carne y sudor, festín que pagaron sus cuerpos incestuosos.

Hoy la noche dice que no volveré a mirarme en la inmensidad de tus ojos azabache y la luna es su femenino eco. Yo me río, sí, a carcajadas. Me río porque sé que la noche y sus voces mienten, tú regresarás jadeando, así como te fuiste.

Cierro los ojos y sonrío, tuerzo la boca y aprieto los párpados. Evado el dolor con el néctar de las hadas, sorbo a sorbo me desvanezco mientras acaricio, en sueños, tu áspero pelaje rojo.

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Una Respuesta en “Néctar de hadas”

  1. tsss q denso ta bien perron

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