Feb
20
eclipse
Y las noches se volvieron lastimeras, con un aullido lejano, agudo… Los gritos parecían perforar la quietud del bosque como brocas de taladro. El silencio llegó de pronto, sin aviso previo y se comió todo. Atrás quedaron los rastros de piel y la carne bajo las uñas. Atrás, los papeles con anotaciones al aire. Se fueron para siempre los días brillantes. El silencio devoró los acordes de tantas canciones que sólo nos quedó vacío y una larga brecha de sangre. Una palabra basta para matar y tú la pronunciaste.
Atrás se fueron los dolores y las penas. Atrás tu nombre con pintura vinílica… Atrás los sueños, los planes, los juegos de miradas. Me quedo con una hoja en blanco que se consume a la luz del sol, como vampiro suicida. La nada sonriente, perpleja ante semejante asesinato. Me quedo con historias que serán siempre eso. El pasado se reflejará en un eclipse lunar y escucharé familiares aullidos, recordando el sabor del olvido a la medianoche.
Mientras tanto… al otro lado del planeta el presente sonríe y tiñe de amarillo los abrazos de dos gatos que vibran con el amanecer…
Saludos desde el norte de México.
Está con madres tu blog.
Curioso como buscamos que un suceso marque la pauta y sirva como referencia para un momento cumbre y crucial de nuestras vidas.
El momento termina por convertirse en un simbolo.
Saludotes.
Sobre la soledad
El color rubí del vino vuelve a dar vida a mi copa pero es la única forma de vida a la redonda, esta vez no hay brindis, apenas se escucha el murmullo de la calle y de las casas vecinas, sobre mis paredes marchitas solo hay un reloj marcando las nueve en punto desde hace ya varios años, talvez la vida se detuvo entonces y yo nunca me di cuenta.
Hola, ¿Hay alguien aquí?, hola…
Ya ni siquiera el eco vuelve a mi, todos se han ido poco a poco, tu fuiste la primera en partir, los demás siguieron tus pasos con el tiempo, primero hubo discusiones a menudo hasta que un buen día todos se fueron, sin decir adiós sin volver la vista atrás como lo has hecho tú, solo dejaron su basura y la resaca de su ausencia.
Al demonio, ¿quien los necesita? ahora puedo dormir tranquilo, ya no hay que buscar papel y lápiz a las tres de la mañana, ya no hay prisa, ni adivinanzas, ni sueños, solo queda el espejo que me vuelve a cegar con un reflejo que ya no muestra nada, ¿vampiro o fantasma? que va, sólo un hombre vació un camaleón sin alma.
No hay más, bienvenido al mundo de los vivos, maldito muerto
Hay momentos en que las palabras sobran…