Crónica de un fin de semana

De vuelta a Villa Pingüino… a este paso, ya pronto tendré casa allá.

Pretextos para andar rolando en Villa Pingüino tengo muchos, pero principalmente tres: visitar a mi queridísma hermana gato menor, a mi adorado Vindria y a toda la banda que me ha ido haciendo parte de su círculo (neta que se siente bien chido).

Me reuní como a eso de las 11:30 pe eme con Vacaláctica, un amigo de Vindria que vive en el DF, pero que tiene familia en Villa Pingüino. Llegamos a la central del norte a la media noche y esperamos hasta la 1 a eme para abordar el autobús. Sin contratiempos apararecimos en la ciudad a eso de las 6:20 am. Vindria ya nos esperaba en la central de autobuses. Tras besos y abrazos tomamos un taxi rumbo a casa de Vindria donde dormimos un ratito y desayunamos rico rico rico (tengo un novio que sabe cocinar ¡yuju!). Vacaláctica se fue a su casa mientras Vindria y yo nos quedamos un rato viendo Las chicas superpoderosas y luego nos fuimos al depa que amablemente prestaron para hospedarme.

Aún estaba cansada por el viaje, así que nos recostamos un rato más, abrazados, fundidos… reconociéndonos nuevamente… olfatéandonos… sientiéndonos el uno al lado del otro, sintiendo lo real de nuestra piel sin un monitor enmedio.

A las 3 pe eme quedamos de reunirnos con Minino y Hutch para ir a comer al O’sole mío, un restaurancito de comida italiana al que le traía hartas ganas desde que vi las fotos que mi hermana gato posteó. Para variar, Vindria y yo llegamos un poco tarde… jejeje… pero a tiempo para comer todos juntos. (xero), Chessy, Anuaro y Nessy también nos acompañaron en la comida. El ambiente se puso divertido entre fotos y chistes locales… Pedimos dos pizzas medianas, una de tres quesos y la otra de ingredientes varios (que ahora no recuerdo) pero que estaban buenísimas. Además cada quien pidió un platillo para completar. El mío fue de ravioli al pesto verde… WOW… todo estuvo delicioso.

Para bajar la comida fuimos al parque de Tangamanga, a rolar un rato cerca del lago y ver patos, luego nos instalamos en una palapa a disfrutrar del paisaje… A eso de las 6 pe eme nos retachamos al carro de Anuaro. Vindria y Vacaláctica, quien nos alcanzó en el parque, fueron por la lira del primero. El resto pasamos por unas micheladas a la zona fría, luego a casa de (xero) y finalmente al Cantigas. Ahí dejamos a la banda para prueba de sonido mientras Minino y yo fuimos al depa.

Una vez ahí tomamos fotos, me cambié y platicamos de cosas de gatos… Minino quería ir a escuchar a La Orquesta Silenciosa, así que la acompañé, pero pues resultó un fraude, ya que el grupo no tenía ni concepto sólo un montón de ruiditos producto de la tecnología, así que decidimos mejor ir por un café. Platicar con Minino es de las cosas que más me gusta hacer, el tiempo vuela y cuando vimos eran 10:30 pe eme, así que regresamos al Cantigas para la presentación de Datura, la banda de Hutch y (xero).

En el bar estaba Verita Sakura y pude darle un par de abrazos… aunque no conversamos mucho ya que se fue temprano… El lugar es bastante agradable, el ambiente estaba relajado y pudimos escuchar algunos covers de bandas como Muse, Placebo, Interpol, etc. Para mi deleite, Vindria tocó algunos temas con ellos y pude verlo feliz tocando la guitarra, una de sus pasiones. La verdad es que la pasamos genial, molestamos grupis, gritamos mucho y sobre todo reímos sin parar… estar en compañía de todos ellos fue realmente genial… pero sobre todo poder tener entre mis brazos al hermoso niño de ojos cual lagunas, sentir sus besos, sus manos, poder vivir con él momentos como éste que van escribiendo una historia compartida. Finalmente, a eso de la 1:30 a eme, cada quien tomó rumbo a su respectivo hogar… con la promesa de reunirnos el domingo para ver una película. Vindria y yo caminamos por las calles del centro de Villa Pingüino, tomados de las patitas, bajo una luna llena… en el silencio de una ciudad que nos observaba de reojo… caminamos despacio, disfrutando la luz, la soledad de nuestros pasos. Una vez en el departamento platicamos un rato, miramos fotografías… nos perdimos en un universo propio con la luz apagada y los brazos confundidos entre la piel llena de besos, hasta que el cansancio nos robo la energía y nos quedamos dormidos.

El domingo, Vindria fue a su casa y yo seguí durmiendo casi hasta las 2 pe eme. Soy el colmo de la flojera, lo sé! Cuando regresó por mí yo estaba cambiándome tranquilamente, nos tiramos en el sofá a recordar y contar anécdotas de nuestro pasado… a seguir compartiendo lo que somos. Luego fuimos a comer más pasta! sí! Pedimos spaghetti alfredo y spaghetti al nasello… YOMI, sobra decir que estaba buenísimo. De ahí caminamos a la nevería más cercana a comprar nieve de limón, luego pasamos a un oxxo por vasos desechables y finalmente preparamos una de nuestras bebidas favoritas: nieve con cocacola! WOW, fue el éxtasis total. Y pues entre la comida y la nieve se nos hizo tardísimo… llegamos a casa de Anuaro como a las 7 de la noche. Ya estaban reunidos Nessy, Hutch, Minino y por supuesto Anuaro. Fuimos a Aurrerá a comprar bebidas embriagantes y regresamos a juguetear en Internet, ya que era muy tarde para ver la peli.

Este gato atascado le llevó a su hermanita un regalito: ABSINTH! Ella tenía mucha curiosidad por probarlo y ya que mi rumi, Chant, me regaló una botella pues quise compartirla con ella. Preparamos un trago al estilo tradicional y al parecer todos quedaron encantados con el dulce y delicioso sabor del Absinth, menos Vindria, que de plano no le gustó. Pasamos un domingo de risas viendo doblajes por internet y diciendo burrada y media… Aunque a decir verdad a mí me estaba pegando la tristeza por tener que irme…

A las once y media… Anuaro nos dio un aventón. Pasamos a dejar a Minino, abracé muy fuerte a mi hermanita, uno se acostumbra rápido a su presencia y es difícil dejarla ir… Vindria y yo nos quedamos en la central, tras despedirnos de Hutch, Nessy y Anuaro. La hora que estuvimos ahí fue entre divertida y llena de una tristeza bien rara. Tomamos más fotos, jugamos un rato, intentamos disfrazar la palabra despedida, nos abrazamos muy fuerte y nos besamos llenos de ternura, quisimos no tener que decir “nos vemos” ni siquiera soltarnos las patitas. Vacaláctica se iba también de regreso al DF, así que casi a la una llegó para hacer real la partida. Los ojos se me llenaron de lágrimas pero intenté no llorar… no nos separamos, sólo estaremos lejos unos días.

El viaje de regreso fue triste… gracias a un regalito que Hutch me hiciera en el último momento es que pude dormir… pasamos 9 horas en el autobús, un accidente nos detuvo por más de 3 horas en la carretera y una más cortesía del tráfico. Pero no importa… por instantes como los que viví el fin de semana… 9 horas bien valen la pena.

Gracias a todos por su compañía, su risa y sobre todo por compartir conmigo lo que son…

5 Responses to “Crónica de un fin de semana”

  1. oh si, nieve de limón con CoCA shingar su madre el mundo… jaja

    FUE TODO UN FIN DESEMANA! Y VAYA Q SÍ

  2. yomi yomi… ah! qué rica es la nieve de limón…

    y pronto nos espera otro finde juntitos… yuju!!

  3. Hola, me encontré un dibujo que se parece a ti…jeje

    http://t.tenky.net/eees/g91.jpg

    Libertad :)

  4. nono…nieve de vainilla con coca…esa sí es la mamada…ah mira..descubri la otra parte de tu viaje…ya te quiero ver de nuevooooo…

  5. ahhh también la nieve de vainilla… yomi… pero la de limón tiene su encanto…

    ya falta poco y estaré allá 4 días! han pensado que harán conmigo tanto tiempo? jajajaja

Leave a Reply