hace mucho tiempo me descubrí en la letras de Juvenal Acosta, el lobo me encontró ahí y luego en la red y finalmente nos encontramos en coyoacán. Fui, quizá sigo siendo, Ángela Caín… La condesa de Julián Cáceres, o el gato azul del lobo… que para el caso es lo mismo. Como en la historia de Terciopelo Violento, el lobo ama a más de una mujer y yo tengo un gato (más bien dos) tatuado en la espalda y me visto, a veces, de terciopelo negro y me voy sola a los bares y al cine y pido vino tinto… Como Julián, el lobo se va y regresa, está no estando… y no me ama, pero quizá en algún punto de nuestra existencia paralela lo hizo. Yo, como las mujeres de Cáceres, lo amé con cada bigote de mi felina esencia… y lo amaré más allá de mis nueve vidas (aunque ya no me queden ni cuatro).
Lobo cuyo nombre no es una oda, ni un poema. ni siquiera es un ritual esotérico o mágico. Lobo de creencias ambiguas, tan ambiguas como mi fe.
Las estrellas son más oscuras en las noches de ausencia… y te odio los jueves a las 7 de la mañana… y te odio por no poder vivir con tus manos aferradas a mi piel, a mi corazón… a mis ojos castaños como avellanas tostadas por rayos de infinita luna.






Es raro, como de repente se va esta especie de hoyo negro dejándonos lampareados, meses después, años después, de algo que hace exactamente 30 segundos era una vertedero de basura espiritual… Es raro… Extraña… La vida esta que se asoma tras las bambalinas de nuestro cuerpo y nuestras miradas…Raro… extraño… presencias… ausencias… Descubrirse en cada aparador de cada calle, proseguir la marcha y verificar que la calle desemboca en una esquina de tu cuarto, desandar el camino y descubrirse en el inicio, sentado en la taza del baño, fumando cigarro cubano, echando de cabeza a los enemigos, con un tequila en la mano.
No entendí… pero me gusta leerte.
sparkenbroke, somos el reflejo de nuestras soledades compartidas…carlos… gracias por la visita…
Yo si te entendí y perfectamente. No deja de sorprenderme el “Dios” del Blog y sus “diosidencias”. Vi tu mensaje en mi blog, respondí pero vine a asomarme… nunca pensé encontrarme a Juvenal Acosta… de hecho ¿te fijaste la referencia a los tatuajes de los más recientes posts? Tengo una carta por ahi que me hiciste recordar y que creo que es momento de rescatar… te aviso en cuánto la suba. Un abrazo largo y que el dolor pase pronto.
Y sin embargo… existen otro tipo de lobos, pensemos en aquel que se convirtió en hombre, de Boris Vian.Saludos,
Catastrófica… son las coincidencias… y los tatuajes y juvenal y los lobos… todo está relacionado… ¡maldición! espero con ansias la carta.Mekishiko!!! qué gusto tenerte de vuelta, te extrañaba!!… y justo uno de esos lobos es el que me persigue, ja… saludos y abrazos.
Por lo pronto te regalaré un muñeco del “Santo, el enmascarado de Plata” de algo ha de servir…
Lilith! neeeel el santo nooooo. recuerda que soy fan de BLUEDEMON!!!!! de ese sí quiero muñeco (inflable) jajaja
Pero el demonio azul no mata lobos, la plata sí….. ahsss eso cualquiera lo sabe!!
hmmm… comienzo a pensar que ese lobo ya es mitad vampiro, jajajajajajajaja… pero bueeeee…. chale me acordé de inframundo… qué mala peli, jajajaja.
Gracias.
Mas vale tarde que nunca.
Uno no busca, encuentra.
Juvenal
Juvenal, uno encuentra, tienes razón. Y en tus libros encontré historias que marcaron fragmentos de mi vida. Gracias por tus letras.