Archive for September, 2006
no puedo dormir… no sé si es el estrés o el corazón destruido. tengo taquicardia desde hace una semana, pongo la mano sobre mi pecho y casi puedo sentir cómo revienta. no sé si algún dÃa volveré a dormir sin soñarte, sin despertarme a las 3 de la mañana con tu nombre en la entrepierna y perlas de sudor cubriendo mi frente. sigo refugiándome en los libros para no pensarte, para pasar de largo ante tus ojos negros. y te miro en la penumbra, con mi sombrÃa mirada y tu oscuridad recreada. nos miramos sin intención de hacerlo, sólo por casualidades desentendidas. quisiera incrustrarme en la pared, quedarme quieta mientras la vida pasa y la claridad se aleja. somos un montón de vanidades rotas. al final no hay nada, excepto un punto y el espacio vacÃo, la lÃnea en blanco.
t
e
e -x- t-ra-ño.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
creo que borraré la memoria y me casaré con él, me iré de mà misma. me moriré hasta que la sangre se seque en mis venas intactas.
2 commentsdesperté. abrà los ojos y todo estaba en su lugar. no más nubes rosas ni palabras cargadas de poesÃa. todo estaba claro, nÃtido. la carroza de ratones no era más que un dibujo en una vieja servilleta. las fotos no decÃan nada, sólo miradas y sonrisas sin trasfondo. erré la interpretación de las palabras y tergiversé los significados. fui un invento personal, una mentira inconsciente. desperté y no habÃa sueños ni misterios. vivà mi propia pelÃcula de david lynch a la mexicana. nunca sonó el teléfono rojo ni fui rubia natural. el amor no existe y creé a mi manera la ilusión shakespereana de un romeo que renunció a sus raÃces para vivir el sueño americano. todo fue una página que escribió juvenal acosta. un terciopelo violento arrancando los tatuajes de la piel. me creà mis mentiras, mis sueños… quise, como Emma Bovary, encontrar a mi prÃncipe azul… nunca và que no existÃa, que todo era producto de mi mente trastornada y me tragué mi propio veneno… mi realidad artificial se acabó cuando abrà los ojos a la luz del dÃa y desperté.
4 commentsel dÃa después del caos… pasó el dÃa de la bestia. y todo está revuelto, perdido. difuso. no logro distinguir un mañana claro. ni siquiera sé si este hoy es real, si las letras que escribo existen para ojos ajenos a los mÃos. somos-fuimos-seremos. el caos arrastró las vanidades de mis hogueras privadas. festejemos el caos que yo con un beso muero…
Sabias palabras las del Romeo de William Shakespeare:
[...] Por qué, si pintan ciego al amor, sabe elegir tan extrañas sendas a su albedrÃo? ¿Dónde vamos a comer hoy? ¡Válgame Dios! Cuéntame lo que ha pasado. Pero no, ya lo sé. Hemos encontrado el amor junto al odio; amor discorde, odio amante! rara confusión de la naturaleza: caos sin forma, materia grave a la vez que ligera, fuerte y débil, humo y plomo, fuego helado, salud que fallece, sueño que vela, esencia incógnita. No puedo acostumbrarme a tal amor [...] Es prenda del amor. Se agrava el peso de mis penas, sabiendo que tú también las sientes. Amor es fuego aventado por el aura de un suspiro; fuego que arde y centellea en los ojos del amante. O más bien es torrente desbordado que las lágrimas acrecen. ¿Qué más podré decir de él? Diré que es locura sabia, hiel que emponzoña, dulzura embriagadora.
Actualización de mi avance en el reto de los 50. Chale, apenas voy a a la mitad!
1. Planeta champú (Douglas Coupland)
2. Luces artificiales (Daniel Sada)
3. Los vagabundos del dharma (Jack Kerouac)
4. La guerra del tiempo y otros cuentos (Alejo Carpentier)
5. El amor dura tres años (Frédérick Beigbeder)
6. Un mundo feliz (Aldous Huxley)
7. Windows on the world (Frédérick Beigbeder)
8. El Aleph -recopilación de cuentos- (Jorge Luis Borges)
9. La muerte de Artemio Cruz (Carlos Fuentes)
10. El código da Vinci (Dan Brown)
11. La señora Dalloway (Virginia Woolf)
12. Menos que cero (Bret Easton Ellis)
13. Cuentos de humo (Autores varios)
14. Las buenas conciencias (Carlos Fuentes)
15. El cielo protector (Paul Bowles)
16. Juegos de la imaginación (Marco Aguilera) -maldición, a este libro le faltaron las últimas 20 páginas-
17. American psyco (Bret Easton Ellis)
18. Los confidentes (Bret Easton Ellis)
19. Ensayo sobre la ceguera (José Saramago)
20. Las Intermitencias de la muerte (José Saramago)
21. Diablo guardián (Xavier Velasco)
22. Travesuras de la niña mala (Mario Vargas Llosa)
23. Repugnantes ángeles humanos (Guillermo Carrera)
24. El cementerio marino (Paul Valéry)
25. Tokio ya no nos quiere (Ray Loriga) -relectura-
Es la música un motor? un detonante? o simplemente una injusticia asesina de corazones despotricados? Dmitri Shostakovich erizó cada centÃmetro de mi piel durante la interpretación de la SinfonÃa No. 11 a cargo de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México. Una tarde calurosa que me invitó a imaginar a la muerte sollozando, mirando desde su palco mientras las notas que se esparcen dentro de la respiración quiebran su moral. La carta violeta oculta en la bolsa, cerca de su pecho. El cello vibra y un solo lo hace dueño de la sala. Muerte que no puede arrancar una vida que crea esos sonidos… Busqué a la muerte en la sala, una mujer bella, sola… Pero no habÃa palcos hacia donde mirar, no sé si su hombre estarÃa oculto en esta orquesta.
La busqué para canjearle la vida, la pedirle la carta de aquel hombre e intercambiar los años, dejarle la felicidad a ella, a la muerte, al amor que despertó la música. Música intocable que fue capaz de desafiar al destino. Música que me arrancó lágrimas y recuerdos… crecendos que conducen al clÃmax final acariciando las heridas más profundas de un sueño vago.
(Gracias a Saramago por sus intermitencias de la muerte y a Lilith por el boleto).
4 commentsvolveré a abrazar a mis musas de algodón. te dejaré partir con la brisa de la mañana, sentir tu cuerpo frÃo levantarse sin tocarme, sin revolver la sábana. oiré tus pasos de marcha resonando en mi memoria. mi musa de algodón que se vierte tras la ventana. lloraré el pasado como un futuro siniestro, enganchada al quizás que nos martiriza. miraré noche y dÃa las noticias, intentando recrearte. acariciaré mi alma, mis largas piernas, mis ojos… acariciaré tu foto, tus dÃas. y dejaré que el tiempo cicatrice en mis venas, dejaré que mi vida se apague como un cigarrillo bajo la lluvia.
2 comments“Necesito beber para escribir, escribir para beber. Mi estado de lucidez lo consigo bajo el alcohol” (Bukowski)
No commentsThe libertine
Los miércoles de cine ya son una costumbre casi religiosa, excepto cuando algún factor externo nos impide orarle al cine. The libertine es una pelÃcula que no habÃa podido ver, entre la visita de felicidad y la lluvia mi tiempo se vio limitado. Pero este miércoles nada me impidió llegar al cinito.
The libertine me causó una sensación extraña, como estar leyendo la versión soft del Marqués de Sade. Johnny Depp recrea al conde de Rochester, un aristócrata problemático clavado en el rollo del libertinaje. Sin embargo, su propia libertad se sale de control y lo lleva a perderse a sà mismo. Su búsqueda de placer lo consume hasta acabar no sólo con su cuerpo, su desenfreno también le carcome el alma pero, eso sÃ, jamás pierde su esencia. Es lo que es sin vuelta de hoja. Esa lucha por conservarse Ãntegro a costa del amor, de los principios, de la familia y hasta a costa de uno mismo puede ser muy dolorosa, desesperante pero increÃblemente satisfactoria.
Johnny luce supremo y su actuación sublime, precisa baña de humanismo la furia de una historia que no narra los problemas sexuales de la época, si no las eternas preguntas sobre la vida y sus inciertos caminos. Su personaje de eterno alcohólico me dejó pensando si será, en definitiva, ese el único sendero que puede seguir un escritor. Además, no puedo negar que Mr. Depp es uno de los mejores y más encantadores actores de esta mi época.
Me sentà identificada en muchos aspectos, John Wilmot es un artista, un escritor que no busca palabras bellas para expresarse, sólo dice lo que tiene que decir de manera poética. Su cuestionamiento termina por mirarte de frente y sin rodeos lanzarte el dardo… a pesar de todo lo que soy, te gusto?
No commentsOda a Nick Valensi… o lo que es lo mismo, The Strokes en el Palacio de los Deportes
Sábado 2 de septiembre. Palacio de los Deportes. México, DF. A las 8 pe eme, la banda telonera ya está haciendo su trabajo, puedo escucharlos desde afuera, mientras intento llegar al acceso indicado para ingresar al lugar. Una vez instalada cómodamente en mi asiento me dedico a observar el entorno. La espera se ameniza cuando los camarógrafos hacen de las suyas en las pantallas… letreritos en los que se lee “Moretti I’m vigin†(Moretti, soy virgen), jovencitas mandando besos y una chica que hasta se quita la blusa para entretener a la multitud, sin embargo, un mozalbete con todo el look de Rigo Tovar (peinado esponjoso y lentes oscuros) es la sensación, héroe aclamado al grito de ¡Rigo! ¡Rigo!, cada vez su rostro aparece a cuadro.
El Palacio de los Deportes está atestado. Chavitos ultra-fashion, niñas lindas con playeritas entalladas, cortes disparejos y converse pululan por pasillos y escaleras.
A las 9:40 pe eme las luces se apagan y un alarido ensordecedor da la bienvenida a Julian Casablancas (voz), Nick Valensi (guitarra), Fabrizio Moretti (baterÃa), Nikolai Fraiture (bajo) y Albert Hammond Jr. (guitarra), quienes bajo el nombre The Strokes aparecen en el escenario ondeando una bandera de México.
Casablancas, con su poco español, nos agradece la asistencia y se muestra feliz de estar en “chilangolandiaâ€.
El quinteto neoyorkino deleita a su prendidÃsimo público con rolitas como “Juiceboxâ€, “Somedayâ€, “Reptiliaâ€, “Somaâ€, “On the other sideâ€, “Heart in a cageâ€, “The end has no endâ€, entre otras. Todo brincan, cantan y se fusionan con la energÃa que derrocha la banda.
Nick Valensi arranca a la guitarra sonidos potentes, recorre el escenario y por momentos se instala al lado de la baterÃa del enérgico Moretti. Nikolai casi no se mueve, pero la furia de su sonido es más que suficiente para hacerlo notar, al igual que Albert y su guitarra que son uno tras las cuerdas. Julian cautiva a la multitud con su voz sugestiva y peculiar, hace gritar a los presentes y nos insita a fundirnos en esta propuesta musical llamada The Strokes.
El instante efusivo de la noche se lo lleva la interpretación de “Is this itâ€, el escenario coloreado por luces azules y la oscuridad del recinto iluminada por las brillantes chispas de los encendedores y/o celulares, como luciérnagas perdidas en la inmensidad de un bosque citadino.
Durante “Ask me anything†Nick Valensi deja la guitarra para posar sus largas y delgadas manos en un piano blanco y, acompañado por la voz de Casablancas, remueve profundos sentimientos que se convierten en suspiros.
“Last Nite†no pude faltar en el repertorio, uno de los temas más esperados que ponen a la gente eufórica.
Una noche de buen rock-garage para flotar y liberar estrés cantando a pulmón henchido de rebeldÃa musical.
Leticia Zwittag
Fotos tomadas de Internet
Santa Sabina… ¿de regreso a las andadas?
Fotos: Saulo Salazar / Leticia Zwittag
Santa Sabina decidió tomar un “año sabático†para replantear su camino, tanto como banda como a nivel personal. Durante ese año muchas cosas sucedieron, Rita Guerrero (voz) y Aldo Max (sax) debutaron como padres de un precioso bebé llamado Claudio. Alex Otaola (guitarra) se dedicó de lleno a La Barranca y la promoción de su más reciente disco “El Fluirâ€; Julio DÃaz (baterÃa) se fue de gira a los Estados Unidos con La Maldita Vecindad; Poncho Figueroa (bajo) continúa apoyando las causas indigenistas… y bueno… el tiempo ha pasado y el destino es incierto, sin embargo, Santa Sabina ha estado presente en estos tiempos de crisis polÃtica.
El pasado miércoles 30 de agosto la UNAM armó un concierto por la causa que pide Voto x Voto, más allá de apoyar directamente a López Obrador, como dirÃa Jesusa RodrÃguez, presente en el evento, lo que se persigue es la democracia, la lucha por la honestidad polÃtica.
En el estadio de béisbol se reunieron bandas como Salario MÃnimo, Antidoping, Salón Victoria, La Maldita Vecindad, Botellita de Jerez y, por supuesto, Santa Sabina, que, haciendo oÃdos sordos a las “amenazas†que muy por debajo del agua han tratado de intimidar a los que apoyan el recuento de los votos, hicieron latente su desacuerdo a través de la música.
Como la mayorÃa de estos eventos y su concurrencia estudiantil no faltaron aquellos que aprovechando la ocasión no hicieron más que fumar y tomar, pero hubo quién sà hizo del concierto un foro de expresión para crear conciencia social entre la juventud.
Santa Sabina agradeció a los asistentes que vencieran el miedo y la desidia para levantar la voz y ser partÃcipes de esta lucha contra el fraude electoral.
Con rolitas como “El ángelâ€, “Nos queremos morirâ€, “La garraâ€, “Estando aquà no estoyâ€, “Azul casi moradoâ€, entre otras, Santa Sabina puso a bailar y a cantar a todos los con o sin causa izquierdista-socio-polÃtica ya extrañábamos ver a Rita moverse en el escenario. Su voz llenó de sensualidad y encanto el lugar, ver juntos nuevamente a una de las bandas más representativas de la escena nacional resultó mágico.
El evento que inició al medio dÃa terminó ya de noche, ni la lluvia ni la oscuridad amedrentaron al público que permaneció colmado de energÃa hasta el final.
Leticia Zwittag
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