May 31

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el destino pende de un hilo muy delgado, finísimo… hoy me enteré que unos amigos (más conocidos que amigos) tuvieron un accidente. uno de ellos está bastante grave en el hospital. fue como un shock la situación entera. hacía tiempo que no hablaba con ellos por motivos brutísimos y muy personales (básicamente míos)… sin embargo, al enterarme de la situación lo primero que hice fue marcarle a él… y bueno, su voz, sus palabras, me devolvieron viejos sentimientos que creí enterrados, de pronto recordé todo el enamoramiento, el cine, las charlas… los parques. también recordé que lo perdí, que él ya tiene su vida y yo estoy fuera desde hace mucho. pero el darme cuenta que pudo morirse, que quizá jamás hubiera vuelto a ver sus ojos castaños, me hizo pensar en lo idiota que es uno a veces, en lo infantiles que solemos ser, en las prioridades que nos rigen. reflexioné un buen rato sobre cómo nos alejamos de las personas tan estúpidamente pensando que siempre estarán ahí para cuando se nos dé la gana volver. pudo haberse ido para siempre. pudo haberme tocado a mí, ya que en alguna ocasión viajé con ellos… y sobre todo pensé en el lobo, en su ausencia, en su silencio… en lo tonto de nuestro orgullo, en la vida que dejamos ir por la coladera.

no tengo muchas palabras hoy, el nudo en la garganta me ahoga.

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