Archive for February, 2006
tarde terrórifica con pelis sangrientas… el domingo fue uno de esos dÃas para estar tumbado en el sillón con ciclo particular de cine.
saw: buena peli (aunque lo mejor es la edición del empaque con sangrita y sierra, jajajajajaja)… lecciones de vida muy caras.
dos hermanas: enredada, compleja, estresante, casi sangrienta… muy buena fotografÃa.
2 commentsEl reto de los 50
Decidà tomar el reto de leer 50 libros este año. jajajajaja.
Por lo pronto dejo la lista de los que llevo hasta ahora:
- Planeta champú (Douglas Coupland)
- Luces artificiales (Daniel Sada)
- Los vagabundos del dharma (Jack Kerouac)
- La guerra del tiempo y otros cuentos (Alejo Carpentier)
y el actual: El amor dura tres años (Frédéric Beigbeder)
Todos ampliamente recomendables…
Dejo también el link, por si alguien se interesa en entrarle:
el reto de los 50
los gatos no mueren nunca (eso dice Fratta)… lo que significa que la tristeza será eterna.
No commentshoy leà en el periódico que abandonaron a una recién nacida… este tipo de noticias me llenan de coraje, porque de quién es culpa esto? pues ni más ni menos de una sociedad prejuiciosa y una religión limitante que juzga sin miramientos. si el aborto fuera legal y sin culpas agregadas por terceros habrÃa menos niños sufriendo abandono, hambre y maltrato en este paÃs (y en el mundo entero). desde mi muy particular punto de vista, traer un niño al mundo implica responsabilidades para las que a veces no estamos preparados. cierto que hay un sinfÃn de métodos anticonceptivos pero no siempre la calentura nos permite pensar adecuadamente (a veces no hay condones a la mano y muchas mujeres no tienen los recursos para pastillas o parches -y si consideramos que los católicos prohiben el uso de cualquier método estamos más jodidos aún-), el método del ritmo no es nada seguro y la abstinencia es una ilusión de las madres de los años 50’s. realmente creo que la decisión de traer un niño al mundo deberÃa quedar únicamente en manos de los padres, pues nadie mejor que ellos conoce las condiciones de vida que tienen y qué es lo mejor para ellos (tanto padres como niño venidero). y el aborto no deberÃa considerarse un crimen, peor crimen es ver niños vendiendo chicles en la calle, durmiendo en los parques y comiendo residuos de los botes de basura.
4 commentsel infierno acrecenta el calor de mis entrañas. mi mar interno está en ebullición. quisiera bloquear tu imagen en mis sueños. dejar de sentir tu respiración cada noche. no despertar más al vacÃo del caos.
No commentscuánto más durará… cuánto más habrá que cerrar los ojos…
y a continuación un fragmento de Pedro Páramo (Juan Rulfo)… porque hoy, como Susana, sólo creo en el infierno.
-¿Verdad que la noche está llena de pecados, Justina?
-SÃ, Susana.
-¿Y es verdad?
-Debe serlo, Susana.
-¿Y qué crees que es la vida, Justina, sino un pecado? ¿No oyes? ¿No oyes cómo rechina la tierra?
-No, Susana, no alcanzo a oÃr nada. Mi suerte no es tan grande como la tuya.
-Te asombrarÃas. Te digo que te asombrarÃas de oÃr lo que yo oigo.
Justina siguió poniendo orden en el cuarto. Repasó una y otra vez la jerga sobre los tablones húmedos del piso. Limpió el agua del florero roto. Recogió las flores. Puso los vidrios en el balde lleno de agua.
-¿Cuántos pájaros has matado en tu vida, Justina?
-Muchos, Susana.
-¿Y no has sentido tristeza?
-SÃ, Susana.
-Entonces, ¿qué esperas para morirte?
-La muerte, Susana.
-Si es nada más eso, ya vendrá. No te preocupes.
Susana San Juan estaba incorporada sobre sus almohadas. Los ojos inquietos, mirando hacia todos lados. Las manos sobre el vientre, prendidas a su vientre como una concha protectora. HabÃa ligeros zumbidos que cruzaban como alas por encima de su cabeza. Y el ruido de las poleas en la noria. El rumor que hace la gente al despertar.
-¿Tú crees en el infierno, Justina?
-SÃ, Susana. Y también en el cielo.
-Yo sólo creo en el infierno -dijo. Y cerró los ojos.
Cuando salió Justina del cuarto, Susana San Juan estaba nuevamente dormida y afuera chisporroteaba el sol. Se encontró con Pedro Páramo en el camino.
-¿Cómo está la señora?
-Mal -le dijo agachando la cabeza.
-¿Se queja?
-No, señor, no se queja de nada; pero dicen que los muertos ya no se quejan. La señora está perdida para todos.
No commentsme asusta la inmensidad de tanto silencio…
1 commenta veces me despierto en la madrugada sintiendo tu cuerpo tibio delineando la curva de mi espalda. respiro agitada, buscando tus ojos en la oscuridad. enciendo la luz y sólo encuentro ausencia. el vacÃo me quita el sueño y agarro el portarretrato que descansa sobre la mesa, a un lado de mi cama. te miro a los ojos y me miro en tu mirada. arropo la fotografÃa, dejando tu imagen sobre la almohada. y te sueño para no perderte.
No commentsRevolvio
Porque fue suficiente
hablarle con los ojos desde allÃ.
Si en ese mismo instante
su vida era tranquila y feliz,
la vino a revolver con bollitos y miel
Mareas en la tierra,
el cielo iba cubriéndose de gris.
Porque salió el torrente,
el miedo y las ganas de sentir.
Y quiso saborear la masa de su pan.
Revolvió su calor con su voz,
con leche y azúcar se lo dio a beber.
Bordeó el corazón la razón con unos besos de ron y miel.
Horneó con su aliento su pelo,
y caramelo parecÃa al terminar.
Y quiso saborear la masa de su pan.
EscrÃbele canciones,
envÃale tu voz donde él esté.
Vagando por su almohada
le vino a visitar en sueños él.
La vino a revolver y se dejo hacer.
Estampidas en la tierra,
el cielo iba tiñéndose marfil.
Porque brotó el torrente,
el verbo y las ganas de sentir.
Y pudo saborear la masa de su pan
Él revolvió su calor con su voz,
con leche y azúcar se lo dio a beber.
Bordeó el corazón la razón con unos besos de ron y miel.
Horneó con su aliento su pelo,
y caramelo parecÃa al terminar.
Y pudo saborear la masa de su pan
Bebe
No commentsBebe es una española que hace música muy chida… la rolita de Razones, por ejemplo (posteada por aquÃ), que fue parte del soundtrack de Voces Inocentes…
Y bueno, pues no sé por qué demonios pero su música identifica en extremo la situación por la que paso en estos dÃas, es como el soundtrack de mi vida.
Hoy escucho una canción que se llama Revolvió…
… escrÃbele canciones, envÃale tu voz donde él esté. vagando por su almohada, la vino a visitar en sueños él… la vino a revolver…
He llorado tanto, me estoy ahogando.
Yo no escribo canciones ni le mando mi voz. Le escribo cuentos y le mando mis letras vÃa e-mail. Y cada noche su presencia revuelve mis sábanas, revuelve recuerdos, revuelve todo mi interior hasta desvanecerse con el amanecer.
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