Euforia en el Salón 21
El festival Euforia 05 se realizó en el Salón 21 el pasado 18 de noviembre. He aquí la reseña…
Los primeros en pisar el escenario fueron los tapatíos de Porter, banda, con un look muy hobbit, que ha pegado duro. Su música se ha instalado con bastante éxito en las estaciones de radio y en cada toquín los integrantes son acosados por sus fans para conseguir firmas, discos y playeras.
Después tocó turno a Dildo, la anécdota de la noche: luego de unas cinco rolas el guitarro tuvo la ingeniosa idea de aventarse a los brazos del público. Su astucia casi le costó una descalabrada, pues los asistentes se abrieron para dejarlo pasar de cabeza directo al suelo, y cuando el vocalista preguntó si estaba bien se limitaron a decir “no” con señas. La música de Dildo ha tenido buena respuesta pero para ser rockstar no basta que el sujeto en cuestión se lo crea, es una actitud que deben sustentar los fans, de lo contrario suceden este tipo de incidentes.
Hablando de tener la actitud, los Guillotina enloquecieron a la muchedumbre y hasta la complacieron tocando “Ridículo”. A media presentación grupo y fans compartieron ‘la hora del encendedor’ (“se valen celulares” diría Manuel) con “Respirar”, descanso que le sentó bien a los bailadores de slam que disfrutaron “Mientras el resto sigue”, “Presa” y “Simular”, entre otras. Durante “Nacimos muertos” Manuel Suárez (voz) dio una lección de ‘cómo aventarse al público sin salir herido’, pues no pudo resistirse y se lanzó, pero a diferencia de Dildo, el guillotino fue bien recibido y paseo felizmente de mano en mano.
La Gusana Ciega en su reencuentro, con nuevo bajista, se aventó el repertorio de aquellas buenas rolas que marcaron su inicio, sin dejar pasar los éxitos de siempre como “No me tientes”, “No puedo verte” y “Tornasol”. Daniel Gutiérrez (voz) entre inspirado y nostálgico nos explicó la temática de ciertas canciones, por ejemplo, “Venus en la arena” habla de cómo pedirle todo a alguien y cuando en su interpretación cuando llegó a la frase puedo ser tu definción de placer animal… hizo una seña de medida de longitud (¿a qué se refiriría?). El grupo se veía contento, se nota que los años que estuvieron fuera del aire dejaron un gran vacío que anhelan rellenar, además el proyecto en solitario de Daniel (Cosmonova) no dio el fruto esperado, de hecho casi nadie lo peló, y ahora hasta da ternura ver la expresión de Daniel cuando la gente responde a la música, a las canciones… supongo que pagó cara su altivez al creer que ‘la gusana’ era sólo él.
Para cerrar el festival… Jumbo. Prendidos como siempre, jugando, divirtiéndose. Aunque la ausencia de Edy y Bugs fue evidente, la banda no decayó y Flip (guitarra) se la pasó trepado en las bocinas conviviendo con la gente. Como por lo visto “los osos” estuvieron a la orden del día, Castillo (voz) convocó al escenario a una chava que supiera cantar y de pronto una linda nena rubia se plantó en un micrófono para quedarse absolutamente callada mientras la banda interpretaba “Fotografía” (el más conocido hit de Jumbo, irónico ¿no?), Castillo intentó que la nenita hiciera al menos coros, pero creo que ella no sabía ni con quién estaba… en fin, se llevó un abrazo de los Jumbo y el abucheo de los presentes (todo sea por cinco minutos de fama). La noche transcurrió a ritmo de “Después”, “Aquí”, “Rockstar”, “Cámara lenta”, “En repetición”, intercaladas con algunos temas nuevos y covers de Intocable y José José, para darle un saborcito amargo a la despedida. A las 2 a.m., por más que la gente pidió “otra, otra”, se encendieron las luces y abrieron las puertas, no quedó más remedio que secarnos las lágrimas y salir al frío de la madrugada canturreando viejas canciones de desamor…
Leticia Ortega Zwittag





