¿Será posible dejar atrás el pasado en toda la extensión de la palabra? A veces me pregunto si realmente olvidamos, si olvidamos los detalles, los encuentros sexuales, los nombres. Si cuando nuestra pareja nos abraza podemos estar seguros que no tiene un rostro oculto en los párpados, si nuestro nombre no evoca otro. Y lo peor, ¿qué tan honestos somos con nosotros mismos? Dónde se pierde nuestra mente… Decimos que amamos, decimos tantas cosas, juramos que sólo tenemos un amor, un objeto de deseo, un aliento, pero… cuántos secretos guardamos en el corazón, besos clandestinos, sueños entrecortados. Nombres que viven en la punta de la lengua, añoranza. Ojos que evocan ojos, labios que saben a labios. Diferencias, ausencias, carencias y posesiones. Finalmente, los fantasmas siempre están ahí, cuchicheando, espiando. Y cuando perdemos lo que tenemos, entonces convertimos su recuerdo en un fantasma, en un nombre en la punta de la lengua, en un recuerdo espinado clavado en la piel. Convertimos el pasado en un sueño ideal que jamás fue tan real cuando lo tuvimos… Así es el ser humano, desea lo que no puede tener y lo que tiene nunca es suficiente.

cómo dirían los sabinos santos… qué haré si está ella? con el cuerpo cerca, con el alma lejos…

2 Responses to “”

  1. Eso lo dijo Villaurrutia primero….

  2. muy cierto mi querida lilithvoice, pero cuando escribía este post escuchaba a santa sabina, es por eso que en ese momento era la voz de rita la que lo repetía…

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