Y La Barranca sigue fluyendo… con la presentación de su sexto disco

México DF. Lunario 10:30 pe eme. La Barranca presentó El Fluir en el Lunario (ubicado a un costado del Auditorio Nacional), donde los fans se dieron cita 4 y 5 de Noviembre para escuchar durante más de dos horas los temas de la agrupación, compuesta por José Manuel Aguilera (voz), Alejandro Otaola (guitarra), Alonso Arreola (bajo) y Chema Arreola (batería).

Luces intensas iluminan el escenario, un reflector, músicos resguardados entre mantas verticales donde se muestra el bordado huichol que ilustra la portada del disco (las cuales no están precisamente bien hechas). Invitados de la talla de Sabo Romo, Federico Fong, Cecilia Toussaint (unos el viernes, otros el sábado)… le dan al espectáculo una agradable cadencia.

Canciones como “Quémate lento”, “Animal en extinción”, “La rosa”, “Reptil”, “No mentalices”, “Llueve”, “La barranca”, “El velo” y buena parte de los temas que componen su nuevo material como “Dormir sin miedo”, “El fluir”, “Ser un destello”, llenan la noche con una energía retroalimentada que se desliza por los cuerpos de asistentes y músicos.

José Manuel Aguilera, al centro, voz potente y exacta, dando la intensidad necesaria a cada nota, explica el origen de “Zafiro”, tema que parte de una fotografía de Agustín Lara y Toña “la negra”, imagen vista en algún museo… y mientras habla de los detalles, los años cincuenta… la gente se pregunta a mis espaldas -¿será que va a tocar “La cucaracha”?-.

Alejandro Otaola hace lo suyo en cada canción, guitarra en una mano y el corazón en la otra, por momentos pienso si el instrumento no será una extensión de sus músculos. Rasga, juega, acaricia… Dedos en un vaivén cargado de ritmo y sentimiento. Clavado en su orilla, sin ostentaciones. Sólo guitarra e intérprete fundidos en un instante casi eterno.

Alonso Arreola, arrebatando suspiros, con un look que me hice pensar en los mosqueteros de Dumas, no separa sus manos del bajo, haciendo figuras. Actitud con un dejo de altivez (o quizá simplemente la necesidad de conquistar entre el público el crédito que merece), siempre al frente, interactuando, pasando de un micrófono a otro, haciendo coros. Un músico en toda la extensión de la palabra absolutamente compenetrado con su hermano Chema, quien desde la batería transmite una poderosa energía a los escuchas. Dando el tino justo a los acentos que marcan las rolas. Un baterista que ha desplazado sin miramientos a sus antecesores y está labrando su nombre con hechos en las entrañas de La Barranca.

José Manuel, con esa arrogancia que lo caracteriza, lista en mano, agradece a todos aquellos relacionados con la producción de este nuevo disco. Gritos, alabanzas, chistes sosos (por parte de la gente), lágrimas… La Barranca vuelve al escenario dos veces más, tras despedirse.

La madrugada empieza a tragarnos, el frío imperceptible se hace presente cuando el silencio nos inunda. Las luces y el vacío, una fila en la salida… rostros que revelan el dulce placer de un profundo éxtasis.

Leticia Ortega Zwittag

3 Responses to “Y La Barranca sigue fluyendo… con la presentación de su sexto disco”

  1. De verdad siento que me transportaste hasta allá…
    Salute!

  2. Bieeeeeeeeeeeeen gatilenteja !!!! aunque el fluir no es demis consentidos le quedo muy bien la reseña.

    hubiera estado chido ir, pero bueno -graxias x el detallee :) -
    aqui andamuss

  3. Fueron conciertos memorales, el primero mas íntimo para verdaderos conocedores, rolas no tan comunes. El segungo pa’ la banda mucha electricidad y poder, con las rolas mas llegadoras y todos los sencillos. Simplemente magníficos a pesar de los detalles técnicos.

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