Jan 12
The Hives, una banda de rock rápido en blanco y negro

Martes 11 de Enero. México D.F. En las afueras del Circo Volador los fans merodean, la mayorÃa son veinteañeros, algunos vestidos de traje, otros con corbata y muchos con el look alternativo: cabello cortado en capas, playerita con frases locochonas y tenis coloridos.
8:35 pe eme. Se apagan las luces. Me instalo en el centro, bastante cerca del escenario.
The Hives, banda de “rock rápido” formada en 1993 en Fagersta Suecia. Integrada por Howlin’ Pelle Almgvist (voz), Vigilante Carlstroem (guitarra), Nicholaus Arson (guitarra), Dr. Matt Destruction (bajo) y Chris Dangerous (baterÃa).
Aparecen en el escenario uniformados con pantalón y camisa en color negro, saco y corbatÃn en tono blanco, y unas increÃbles botas como de los años 60. Esta visión me recuerda escenas de Naranja Mecánica, Pelle tiene el tipo (mejorado) del inolvidable Alex, sólo le faltan el bate y las pestañas postizas.
Con un español que parece extraÃdo del Larousse, Pelle hace su mejor intento para comunicarse con el público. Pregunta varias veces ‘¿cómo estás?’ y él sólo se responde: ‘bien’, pregunta si nos gusta el rock rápido (pronunciado la ‘r’ delicadamente) porque The Hives es una banda de “rock rápido”.
El frontman remeda sin consideración el trillado movimiento de cadera (con todo y manita en la cintura) del legendario Mick Jagger. Se baja del escenario, convive con la gente, manda besos y abre al máximo sus inmensos ojos azules con expresión sicótica.
Nicholaus Arson, con mirada de loco, juega con la guitarra, la hace girar a su alrededor y de desplaza de una esquina a otra. El Dr. Matt Destruction se empapa de sudor, concentra toda su energÃa y la transmite a los espectadores a través de las cuerdas del bajo.
Vigilante hace coros, rasga su guitarra y bailotea tratando de llevar el ritmo. Chris Dangerous, peinado de copetito, al más puro estilo James Dean, adopta poses de galán, nos pide gritos y acompaña la euforia con su par de baquetas, las cuales después avienta al público.
The Hives comparte canciones de Barely Legal (1997), Veni Vidi Vicious (2000), Your New Favourite Band (2001) y Tirannosaurus Hives (2004). Ritmos y beats con influencia de los Ramones, The Clash, Sonics y, por supuesto, los Stones.
Su espectáculo es literalmente todo un show y nos involucran en su divertido mundo. Pelle nos recita, casi al estilo de ‘mamá soy paquito’, “Yo no soy marinero”. Brincan, tiran patadas al aire. Se detienen por un instante y quedan como ‘encantados’ mientras Pelle, sobre la tarima de la baterÃa, con los brazos extendidos sólo mueve los ojos frenéticamente de un lado a otro, y cuando interpretan una rolita muy triste para los dÃas malos, el vocalista hace ademanes de sufrimiento, detiene la música y, devastado, solloza. El detalle de la noche, The Hives define ‘balada’ como una canción de “rock no rápido”. No cabe duda de que se la pasan bien.
Salen del escenario, todo queda en penumbras, y antes de volver para la última ronda, Howlin’ entra solo, se detiene frente al gran rótulo en letras rojas, donde se lee “The Hives” -al fondo del escenario-, nos da la espalda, se arrodilla y extiende los brazos en gesto de adoración. Tratan de convencernos, de hacernos creer que son la mejor banda.
El sonido en general es bueno, la iluminación se limita a focos blancos, pero una hora con quince minutos de concierto no es suficiente. Sin embargo, los integrantes de The Hives dejan sus instrumentos y envÃan besos, Pelle acepta gustoso una bufanda a cuadros negros y blancos que le obsequia un fan y un ramo de flores blancas atadas con un moño negro, y moviendo la mano se despide. Las luces se encienden y el silencio invade los pasillos.
Leticia Zwittag
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