Dec 1
La noche se derrite en la entrepierna desgastada de soñarte. Los párpados vacilantes, casi inexistentes de tanto ser realistas. La piel se restriega contra el suelo, imaginando. Maullidos desesperados cantando el exterminio. Y la noche se nos acaba en el encuentro con la luz, con el ring ring del teléfono y el recibo del gas. Dejamos la penumbra y nos retiramos del lecho tibio que esconde las fantasÃas y esa vida alterna que comienza al quedarnos dormidos.
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