Enrique Bunbury y su viaje a ninguna parte, un espectáculo freak de buen circo

México D.F. El pasado jueves 18 de noviembre el Palacio de los Deportes recibió a Enrique Bunbury con su Viaje a ninguna parte. He aquí la reseña.
8:45 pe eme. Se apagan las luces, frente al escenario una pantalla que proyecta la imagen de Enrique Bunbury, la cual se desvanece para dar inicio a un cortometraje que recuerda a las películas mudas. La proyección en tono sepia con música de circo. El Huracán Ambulante en acción. Los créditos de los participantes en letras cursivas color oro y enmarcadas con viñetas.
La pantalla cae. En el escenario Enrique Bunbury y los músicos que le acompañan en este espectáculo Freak. Todos ataviados muy acorde con el cortometraje, con fantásticos atuendos de personajes de circo. Bunbury con sombrero de copa interrumpe el rumor de la gente, simula caminar en la cuerda floja, y el espectáculo abre con “La Señorita Hermafrodita”, seguida por “Los restos del Naufragio”.
Durante todo el concierto se proyectan, al fondo, imágenes psicodélicas, fuego, fotografías de Bunbury, palomas blancas. El momento emotivo, lleno de flamas de encendedores, es mientras Enrique interpreta “El Rescate”.
La gente está eufórica, conoce todo el repertorio de la trayectoria solista del que fuera la voz de los Héroes del Silencio. Enrique Bunbury luce satisfecho, sonriente y a través de sus movimientos sensuales, le da libertad a su cuerpo para expresarse por sí mismo.
Bunbury opina sobre la reelección de George W. Bush, concluyendo que el mundo está loco, definitivamente. Y se permite cantarle “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha” al presidente de los Estados Unidos.
México no se libra de los comentarios políticos del cantante, y al Señor Fox le canta “El viento a favor” para que no olvide a los indígenas de Chiapas.
La secuencia devastadora de la noche es “Alicia” – “Infinito” – “Lady Blue”. Sin un momento de respiro para contener las lágrimas. Los corazones laten apresuradamente coreando cada una de las canciones.
Un recorrido por Radical Sonora, Pequeño, Pequeño cabaret ambulante, Flamingos y El viaje a ninguna parte, con rolitas como “Salomé”, “El extranjero”, “De mayor”, “Apuesta por el rocanrol”, “Sí”, “Enganchado a ti”, “Sácame de aquí” y “Que tengas suertecita”.
Sonido impecable y una voz que no se quiebra. Dos horas de música y sentimiento. El Palacio de los Deportes prácticamente a punto de reventar, con un lleno casi total. Espectaculares participaciones de músicos tras el violín, la trompeta, los teclados, la batería, las percusiones, el bajo y la guitarra.
Enrique agradece una y otra vez a México, su hospitalidad, sus bellas mujeres y el calor de ese público que lo hace volver dos veces al escenario. Y en agradecimiento a todos aquéllos que lo han seguido desde la época de los Héroes del Silencio, y que estuvieron presentes en el concierto dado por la banda en este país, hace unos ocho años, interpreta “La chispa adecuada”.
El regalo de la noche es “El jinete”, escenario a media luz y un público desgarrándose la garganta. La última canción es “Canto”, y a las 10:45 pe eme Bunbury da por terminado su viaje.





