me topé con sus ojos ámbarmiel, y esbozó una sonrisa maligna. no pudimos evitar que nuestros ojos estuvieran todo el tiempo en un extraño ir y venir para encontrarnos. sentí que nosotros los de entonces ya no somos los mismos. el camino se parte y se une en puntos completamente irreflexivos, pareciera que las trampas están programadas desde hace tiempo. no creí volver a sentir tus labios delicados recorrer la piel erizada perdida en el pasado de nuestras oquedades, en el punto muerto de la garganta, o en el resquicio de los ensueños.

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