definitivamente extraño a felicidad. casi 15 días de ausencia y ya casi no puedo respirar. me da miedo su regreso o su no regreso. llevo varios días sin poder dormir. tengo un insomnio terrible, ayer estuve escribiendo hasta las 4 de la mañana. escuché música hasta las 6. me levanté a las 8 y estoy como si hubiera dormido una semana. no sé qué me estresa tanto en realidad. este año he decidido efectuar algunos cambios radicales en mi personalidad. es cierto que sufro una neurosis determinada clínicamente como histeria, pero también es cierto que debo aprender a vivir con ella y sobre todo no permitir que me controle. así que empezaré alivianando mis mal viajes. inicié el año cerrando ciclos y me siento bien. fue triste despedirme de algunas personas. fue triste escuchar algunas verdades. pero al final fue lo más saludable, hay cosas que no cambiarán y es mejor olvidar aquello que te jode la vida. recibí un hermoso correo desde alemania, hablé con finrod antes de navidad. lo extraño tanto. la distancia mató nuestro amor, pero no la esperanza. también recibí un correo muy lindo desde costa rica. mon petit chaton es adorable. me gustaría verlo de nuevo, quizá sea yo quien lo visite. ayer pude entender muchas cosas que me permitieron tomar decisiones drásticas, y sobre todo debo aprender a callarme, a guardar mis secretos y hacer de mi vida algo mío. “tu” vida es algo que no a todos tus “amigos” les interesa. desde hoy chitón y a quién le interese mis chocoaventuras pos tendrá que leer esta página. escucharé más, hablaré menos. desde que cambié de ciudad a veces no tengo con quién compartir mis ideas y quizá cuando veo a mis antiguos amigos los saturo con mis historias. la soledad deberá enseñarme a ser más reservada. me dio risa que algunos cuates de la antigua ciudad me dijeran que desde que mudé me he vuelto una mamona presumida, que sólo intento hacerles ver que mi vida sin ellos es mejor y trato de minimizarlos, que para todo soy yo yo yo… chale, no entiendo por qué les molesta tanto que les cuente las cosas que disfruto y lo bien que estoy con el cambio, no sé si es envidia o qué demonios. ellos dicen que mi actitud y la manera en que cuento las cosas suena presuntuosa y totalmente egocéntrica. según yo sólo era emoción y un poco de ansiedad por contarles las experiencias vividas, que han sido, al menos para mí, muy bizarras. quizá tienen razón. a veces simplente quisiera no volver a esa ciudad y olvidarme de una vez por todas de cierta gente. chale, cuando ellos me cuentan sus logros, me da gusto saberlos bien, pero cuando les cuento algo nomás critican, y todavía me dicen: es la actitud, no crees? me duele la garganta. extraño a felicidad y cada vez que suena el teléfono mi corazón da un brinquito. en resumen. no todo es miel sobre hojuelas pero estoy chida, y hacía mucho tiempo que aún con todo en contra no me sentía tan a gusto.

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