Jul 2
…
No puedo más… no logro sentir.
Estoy en un extraño limbo blanco que parece extenderse hasta el infinito. No, no puedo más… me siento como Sartre y esa náusea que le carcomía la mano. Tengo náuseas y me duele el estómago. No lograré brincar el bache. Se me revuelve el estómago y la paranoia me invade. No tengo hambre ni sueño. Se me acabaron las risas y los deseos.
El limbo se apodera de mí, lentamente… Creo que va a devorarme. Siento su aliento gélido en mi nuca y quiero relajarme, quiero dejar de respirar y congelarme.
No tengo un camino, no hay ya rutas ni edificios. Todo es limbo y no estoy ciega como lo planteó Saramago en su ensayo sobre la ceguera… no, es sólo un limbo mental que me absorbe, que no me deja pensar, no me deja salir de esta burbuja de incertidumbre…
Odio la incertidumbre, odio los cambios pero no puedo mantenerme mucho tiempo estática, vaya contradicción que me satura de inseguridades absurdas, de días nublados y lluvia sin fin…
No puedo más, quiero llorar, quiero sentirme libre… quiero… y lo que quiero no existe… ya lo dijo Sabines…
No commentsJul 2
De un mexicano en Honduras…
Son muchos los dimes y diretes al respecto y me llegó este texto de un mexicano que está precisamente en Honduras… Se los dejo, a ver qué opinan.
Hubiera… ¡Ya se murió!
Ante los recientes acontecimientos ocurridos en Honduras, ¡TODO EL MUNDO! Ha dicho que estuvo mal, que si fue golpe, estuvo mal, que si no lo fue entonces las cosas se hicieron mal.
Hace muchos años ya, mi madre me enseño que “hubiera… ¡ya se murió”, en ese tiempo lo creí a pié juntillas, me parecía de mucho sentido común pensar en que nada puede ser más inútil que regodearse de lo que se hizo; bien o mal, lo hecho, hecho está y por lo tanto cobraba mucho sentido el refrán: A lo hecho, pecho.
Sin embargo las cosas existen por algo, no puedo más que lamentarme de haber sido tan ciego, “hubiera”, sí sirve para algo, como por ejemplo para que gobiernos y organismos internacionales se pongan a pensar, si es que lo hacen, en qué hubiera pasado si el bien o mal llamado “golpe de estado”, hubiera (de nuevo) tomado su forma tradicional: “un tiro al mártir” y el mismo día la invasión militar de las Fuerzas Armadas de otros países (creo que todos sabemos cuáles) que al son de tírale a lo que se mueva, el pueblo de Honduras estaría, sí, paralizado recogiendo cadáveres. O si el multi llevado y traído Presidente o Ex Presidente Zelaya hubiera sido tratado con todas las de la Ley, y lo hubieran llevado preso. Seguramente el polarizado pueblo de Honduras estaría en los albores de un incontrolable e inminente brote de guerra civil, los unos queriendo rescatar a su líder y los otros tratando de impedirlo, mientras el ejército se hubiera subordinado a lo que dice la Ley, acuartelado viendo como matan se matan sus hermanos unos contra otros.
Es verdad, el fin nunca justifica los medios, pero también es cierto que de los males, el menos y si bien es cierto que no se respetaron las formas, también lo es que respetarlas hubiera salido muy, pero muy mal.
Desde luego esta situación preocupa a muchos mandatarios (que por cierto todos en conjunto y en la seguridad de sus resguardos son apenas una fracción de lo que es la población total de Honduras que rebasa los 7 millones de personas), nos preocupa también a muchos habitantes de este bello país caribeño que algunos piensan que van a doblegar por menos de los bienes que legó Michael Jackson, que por cierto murió el mismo día y ha tenido más tiempo aire. Pero es mucho más preocupante que la “democracia” se haya convertido en la palabra mágica que asegura a unos cuantos y olvida a todos los demás, si no es así me pregunto ¿cómo es que ningún medio en el mundo ha preguntado por sus connacionales? ¿Saben acaso si las más de 500 familias de mexicanos que vivimos en Honduras estamos protegidos, tenemos buenas condiciones de vida, o nos tocó alguna piedra perdida en la revuelta? No, esa es la chamba del Sr. Embajador que por cierto fue llamado a intercambiar ideas. O ¿Qué será de nuestros trabajos, negocios y escuelas de nuestros hijos? No, a 5 días del “golpe” he tenido que llamar unas 200 veces a mi familia en México para explicarles que no ha pasado nada, porque los medios de comunicación están muy ocupados repitiendo la misma historia, que si fue golpe que si no lo fue y es comprensible, la razón es muy comprensible y tiene un nombre: Rating.
¡Qué pena me da! Que para Al Jazeera los miles de “arbanos” que viven en Honduras son menos que un dátil de regular calidad; para TELEFE sus “Gauchos en Honduras” son unos boludos; y a Televisa y TV Azteca, les vale madre toda la mexicanidad. Están muy ocupados, mandan “enviados especiales” que desde la comodidad de su hotel y después de grabar 30” de la toma “que conviene al rating”, vierten noticias según la “línea”, lo que diga Calderón es lo que hay que decir y si al fin se queda el presidente Michelleti (no Machelleti, querido Carlos Loret, Michelleti) pues siempre existe la socorrida frase: “El caso de Honduras dio un giro el día de hoy…” insisto ¡Qué pena!
Ojalá que llegue el día en que la Democracia se respete más allá de las formas. Ojalá que llegue el día en que cualquier persona, llámese como se llame, se deje de meter en lo que no le importa y ojalá que llegue el día en que la libertad de prensa sirva para decir por ejemplo: “A todos los mexicanos que viven en Honduras, en Irak, en Irán o donde sea, les hemos abierto un blog en www.atodamadre.tv/nosejodan.html para que le puedan decir a sus familiares cómo se encuentran; Y después decir, al aire, alardeando de la verdadera libertad de expresión, de la que sirve para algo más que hacer plata: “A la familia Rodríguez de San Luis Potosí le informamos que no hay disturbios, que no hubo heridos y que sus familiares en La Ceiba se encuentran bien y trabajando. Pero sobre todo, ojalá que nunca llegue el día en que ustedes dueños del aire, tengan que decir hubiera… hubiera ¡Ya se murió! Y… tu mamá también.
Jul 2
Para siempre me parece mucho tiempo…
El ser humano se niega a ser efímero y a pesar de su mortal fragilidad se aferra a la trascendencia.
Desde pequeños el concepto “para siempre” nos es inculcado como sinónimo de felicidad. La eternidad que nos venden se traduce en un “fueron felices para siempre”, como si un hecho único y aislado pudiera brindarnos la tan añorada y buscada prosperidad. En los cuentos es el amor la clave de la eternidad, y lo puede ser si nos enfocamos en la descendencia, aunque siendo honestos la semilla de nuestro recuerdo llegará hasta los nietos, porque casi nadie ha llegado a conocer a los padres de sus abuelos o recuerda a los abuelos de sus abuelos, lo que trasciende en algunos casos es el apellido, siempre y cuando la familia esté llena de varones.
El hombre (sin meternos en rollos de género) se aferra a ser eterno y vuelca sus deseos en la literatura, crea personajes y fórmulas para alcanzar la inmortalidad, pero con todas las ventajas –juventud, poder, dinero–. Los vampiros, las hadas, los elfos y todos esos seres mitológicos juegan con la perfección y la existencia eterna, porque no basta no morir, la vejez, sobre todo en estos tiempos, es un terror colectivo contra el que se ha luchado a lo largo de los años y, con el paso de los siglos, se ha convertido en una lucha campal contra las arrugas, mientras que en la antigüedad la vejez era sinónimo de sabiduría y algunas culturas consideraban a los viejos como valiosas piezas en sus sociedades, actualmente los ancianos son una carga para las familias y terminan confinados en asilos, la gente lucha por no envejecer y se somete a operaciones, peelings, inyecciones de botox, trasplantes… bebe jugos milagrosos, se atasca de esteroides, antioxidantes y gasta miles de pesos en detener el tiempo.
Y toda esta “evolución” no ha sido gratis, antes las parejas se casaban “jóvenes” porque la expectativa de vida era menor, hoy en día, con todos los avances médicos se ha ampliado el espectro y, sin embargo, continuamos aferrados a la edad como sinónimo de “vida, eficiencia, belleza”, en pleno siglo XXI las mujeres solteras mayores de treinta siguen siendo consideradas “quedadas” y en los trabajos hay “edad límite” y ¿dónde quedan los ancianos? Olvidados. La tecnología avanza vertiginosamente, la ideología no.
El ser humano no sólo se niega a morir y envejecer, se niega a ser olvidado, se niega a que su existencia termine con la muerte, para él es necesario que exista algo más… y es tanta su necesidad que se creó el cielo y la reencarnación y el alma, con el fin de prometerse una “vida eterna”.
El concepto “para siempre” nos persigue, el matrimonio, al menos en nuestra sociedad occidental, es un lazo inquebrantable con otra persona y, bueno, ante dios el lazo es indestructible… la unión es “para siempre” te guste o no y si te arrepientes te chingas porque el divorcio no es una opción aprobada por los católicos…
Y así vamos por la vida, buscando eternidad, ya sea a través de un descubrimiento, un hecho histórico, un gran libro, una película… si no podemos vivir para siempre, nos queda el recurso de la fama que nos mantendrá en la memoria colectiva con una estatua, una calle, una referencia en una bibliografía, empolvados en una biblioteca, arrinconados en una tienda… donde sea, no importa… lo sustancial es permanecer…
“Forever Young,
I want to be Forever Young
Do you really want to live forever?
Forever Young.
Some are like water, some are like the heat
Some are a melody and some are the beat
Sooner or later they all will be gone
Why don’t they stay young?
It’s so hard to get old without a cause
I don’t want to perish like a fading horse
Years like diamonds in the sun
And diamonds are forever…”
Alphaville
No commentsJun 25
Olvidar…
Cada vez que pensamos demasiado en el pasado, que volvemos una y otra vez sobre un episodio doloroso, y el psicoanálisis se reduce a poco a más que eso, incrementamos las posibilidades de reproducirlo. En lugar de avanzar, nos echamos tierra encima. Cuando sufrimos por una pena, una decepción, algo que nos impide vivir, tenemos que empezar por mudarnos de casa, quemar las fotos, evitar hablar de ello. Los recuerdos inhibidos de desvanecen; puede llevar su tiempo, pero acaban por desaparecer.
Houellebecq, Michel, La posibilidad de una isla, México, Alfaguara, 2006, p. 110
2 commentsMay 30
Merlina baila en un cuento…

Merlina nació un día incierto, simplemente apareció corriendo y maullando por la casa un miércoles.
Yo estaba de viaje, recuperándome de una crisis nerviosa. Aquel miércoles de la aparición de Merlina mi madre me llamó para decirme que Mamila había tenido una gatita y que ahora tenía dos gatos dando lata por toda la casa.
Regresé y ahí estaba el cachorro blanco y negro. Un cachorro inquieto y hermoso. La nombré Merlina, en honor a un personaje de la Familia Addams, y de paso aproveché la canción de La Gusana Ciega para brindarle un arrullo personalizado.
Merlina creció y nos mudamos a una casa con jardín, cerca de mi trabajo. Ahí vivió la experiencia de ser madre. Tuvo cuatro cachorros, aunque sólo sobrevivieron 3: Merlín, Vaca y Pelos. Todos quedaron en manos de amigos y Merlina se enfrentó a la operación más temida, sí, la esterilización, porque mantener tantos hijos hoy en día es tarea difícil.
El tiempo pasó y otra vez nos cambiamos de casa. Merlina conoció a D’Arcy, una labrador que se empeñaba en ser gato, pero que nunca lograría serlo, era demasiado grande y torpe para convertirse en felino.
Merlina era muy territorial y nunca quiso compañía gatuna, intenté que tuviera hermanos, pero ella se encargó de echarlos de la casa. El primero en llegar fue Molko, un gatito naranja todo ternura. Dos semanas después desapareció.
Orli llegó poco después, pero Merlina lo atacó y no tuvo más remedio que huir. Merlina y yo nos quedamos solas. Hasta que llegó una oferta de trabajo que me obligó a mudarme de ciudad y la gata blanco y negro de ojos verdes volvió con mi madre.
Vivió en un departamento, junto a su madre, pues Mamila vivía desde hace años con la mía (mi madre). Luego se cambiaron de departamento, en el mismo edificio, y Merlina se apropió del cuarto de servicio. Dejó de ser parrandera, se dedicó a ser un gato hogareño.
Muchos años pasaron. Merlina empezó a perder su gordura, todos creímos que las croquetas de dieta estaban haciendo efecto, pero no. Merlina fue atacada por la leucemia que acabó, poco a poco, con su masa muscular.
Merlina supo decir con una mirada que estaba lista para su mudanza final. Merlina se fue, pero me dejó sus mejores recuerdos en una cajita de cristal que juntas inventamos, cuando desde el jardín contemplábamos la luna.
Adiós Merlina, sigue bailando en los cuentos, que yo te escribiré más de uno.

Merlina baila en un cuento,
en los jardines…
se envuelve en flores de invierno
ignora el tiempo
Merlina puede verme ahí.
Merlina canta en un sueño,
en su cabeza…
se duerme en brazos del viento
en el castillo no hay viento.
Merlina puede verme ahí
Merlina, eternamente quiero estar ahí.
Merlina sabe el camino,
hasta el castillo…
su vida es un remolino
de fuego y tiempo perdido.
“Canción a Merlina”
La Gusana Ciega
May 13
pimienta

La conocí en el invierno. Amarilla, radiante, bailando en los destellos lunares que se cuelan por las rendijas de su ventana. La visito cada mañana en la memoria, su voz aguda y dulce con las palabras exactas para atrapar al dolor en burbujitas saladas. Su perfume me cautiva en donde quiera que la pienso.
A Pimienta le gusta la música, sus sueños solían ser partituras donde los unicornios jugaban entre las flores caídas del otoño. Siempre estaba cantando. Risueña, mostrando todos los dientes. A veces su abrazo cándido roza mi piel con murmullos.
Aquella tarde creí que la había olvidado, no pude encontrar su mirada entre mis recuerdos. Sus ojos cafés no estaban en mis pensamientos, no pude verlos. Lloré. La noche invadió el firmamento sin su mirada, y esos brazos que comenzaban a esfumarse, ahora perdía sus brazos delgaditos, dorados. La cabeza me daba vueltas tratando de no dejarla ir. Sus labios, ¿dónde están sus labios? La boca carnosa de ave amarilla.
El estridente timbreteo del teléfono. Salgo de mi mente sin sus labios ni la piel, sin aquella boca húmeda y sin su mirada. El RINGRINGRING rompe el silencio y me obliga a mirar el auricular con odio.
Contesto de forma altanera. De pronto toda ella vuelve de golpe bajo mi piel. Su voz al otro lado de la línea. Enmudezco. Mi nombre en silbidos llenos de la misma fantasía que me persiguió seis años.
–¿Pimienta?
Escucho el nombre de un parque y una hora. Reencuentro sus pómulos, sus senos redondos. La escucho gemir hundido en su sexo. Pimienta. Cuelgo. Entro al baño y mojo mi rostro. En el espejo se refracta una parte de su nariz afilada, de sus hombros desnudos. Siento un palpitar en la entrepierna. Repito el nombre del parque.
Suena el despertador. Entro a la ducha. El agua fría eriza mis poros. Me visto de manera mecánica: pantalón de mezclilla y la camiseta con la leyenda “Fatboy slim”. Aún recuerdo ese concierto, la emoción de mi pequeña ave.
Salgo corriendo para abordar el autobús de las 9 a.m. Pi-mi-en-ta. Pimi-enta. Pi. Pego mi rostro al vidrio. Sus plumas amarillas jugueteando entre mis dedos. Sentir su voz, sus murmullos en la candidez de un cuarto oscuro. Madrugadas de acero partiéndose en sus ojos. El parque. Toco el timbre y las puertas se abren. Pimienta está en la esquina con su sonrisa instalada en el borde de los ojos. Me saluda moviendo sus alas. Corro hacia ella. Corro.
Abro los ojos. Tendido, respiro con dificultad. Murmullos. El rostro de Pimienta aparece de pronto. Sus ojos de miel caen sobre mí. Intento tocar sus mejillas, me detiene una barrera fría. Golpeo con fuerza al aire. Pimienta se acerca más y más. Su cara contra mis manos a través de esa línea invisible. Una neblina espesa rodea mi cuerpo, me traga lentamente.
Pimienta cierra los ojos, la escucho tararear algo que parece un arrullo. Su silueta enfundada en un vestido negro y vaporoso. Mi cuerpo se pierde en la niebla blanquizca. Alcanzo a ver su dedo índice dibujando las letras de mi nombre antes de desvanecerme bajo la lápida.
Leticia Ortega Zwittag
EL LIBRO Y SU AUTOR
CUENTOS
Selección de Betty Goldman y Enrique Epelbon
CREACIONES LITERARIAS
May 6
Néctar de hadas

Quisiera silenciar esas voces que me acosan cuando cae la noche. Quisiera decirles que mienten, que la oscuridad es sólo una capa de terciopelo que nos arropa y no la muerte lenta del día.
Las voces me persiguen, me acosan, me dicen que no volverás. Y yo las callo a gritos desde la ventana. Y te evoco, lobo, con tus colmillos fugaces. Clamo por tu aroma de asesino.
Ellas se equivocan, el calor nos secará a todos, moriremos de angustia antes que de sed. Y sin lágrimas para llorar nuestros pecados no nos queda más que arder en el infierno.
Dios tenía razón, nuestros padres mordieron la manzana prohibida y nosotros nos hemos dado un festín de carne y sudor, festín que pagaron sus cuerpos incestuosos.
Hoy la noche dice que no volveré a mirarme en la inmensidad de tus ojos azabache y la luna es su femenino eco. Yo me río, sí, a carcajadas. Me río porque sé que la noche y sus voces mienten, tú regresarás jadeando, así como te fuiste.
Cierro los ojos y sonrío, tuerzo la boca y aprieto los párpados. Evado el dolor con el néctar de las hadas, sorbo a sorbo me desvanezco mientras acaricio, en sueños, tu áspero pelaje rojo.
1 commentApr 30
como en peli de zombis
En estos días de influenza me siento como en la película Exterminio. Hace dos días que no salgo a la calle (trabajo desde casa) y siento que en cuanto cruce la puerta me toparé con zombis infectados con influeza porcina, zombis con ojos lagrimenates y mocos escurridos.
La verdad, me da miedo salir a la calle.
Jamás pensé vivir una situación de este tipo, es tan irreal que a veces creo que si no viera las noticias no habría forma de darse cuenta, excepto, claro, porque todo mundo o medio mundo, más bien, anda con cubrebocas.
Me gusta sentir que vivo en una película, pero no me gusta el encierro… Y menos me gusta no poder viajar a los brazos de mi gatito amarillo y mi hermanita gatuna.
En fin, por si las dudas, ya estamos armando un ejército para acabar con los puerkizombis.
¡Únete!

Apr 7
ejem

estaba yo buscando boletos para el concierto de Metallica –boletos encargados por mi manta– cuando de repente salió esta leyenda… sobre Metallica opino lo mismo… juar juar
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